Lo que no dicen los periódicos...
FUENTE EL PAÍS
Una breve pero sugestiva nota incluida en el Informe mensual de julio-agosto de La Caixa, elaborada por la economista Marta Gutiérrez-Domènech, nos pone en la pista de las respuestas. Entre los factores que menciona, déjenme que escoja sólo uno de ellos. Se trata de la importancia que tienen las relaciones administrativas de las relaciones laborales.
Cuanto más se facilita a las empresas que puedan reducir la jornada de trabajo y el salario de sus trabajadores, compensándolo con ayudas del sector público, menor es el paro. El sistema alemán de reducción de jornada con apoyo del Estado (Kurzarbeit) es paradigmático. Alemania tiene casi 1,3 millones de trabajadores en esta situación, frente a unos 3,4 millones de personas en paro. Si no hubiese ese mecanismo, el paro alemán sería superior al español. Sistemas similares existen en otros países.
En España, lo más parecido son los expedientes de regulación de empleo (ERE). Pero en el mes de marzo afectaban a 49.220 trabajadores, cifra insignificante en relación con los cuatro millones de parados españoles. Nos habría ido mucho mejor extender los instrumentos de negociación colectiva y las ayudas públicas contenidos en mecanismos como los ERE que caminar por la vía de la destrucción de empleo.
¿Cuál es entonces el camino a seguir para frenar la sangría del desempleo y el riesgo de que la recesión se mute en depresión? Retornar a la negociación colectiva y no empecinarse obsesivamente en la previa reforma de las formas de contratación y despido como única forma para lograr la flexibilidad.
¿Podemos hacerlo? A mi juicio, se puede. La experiencia española de las últimas tres décadas es muy fértil en innovaciones laborales surgidas de la negociación colectiva. A finales de los setenta y principios de los ochenta logró cambiar la forma de fijación de los salarios en función de la inflación esperada e introdujo el cómputo anual de las horas trabajadas, algo que a otros países europeos les costó años. Posteriormente, la negociación colectiva favoreció la reconversión industrial. Y ya en los noventa, después de la tremenda recesión y aumento del paro que se produjo entre 1992 y 1995, la negociación permitió en 1997, en el inicio del Gobierno de José María Aznar, la introducción del contrato de fomento de empleo de tres años, que tan buenos efectos ha tenido.
Tenemos mimbres. Por un lado, unos sindicatos de talante negociador como no existen en otros países. Por otro, una patronal con un fuerte legado negociador que dejó José María Cuevas. El nuevo presidente de la CEOE debe saber contener el humano impulso de matar al padre, de hacer algo distinto que el padre nunca pudo hacer.
¿Cómo avanzar? Remedando el título de la película de Almodóvar, la solución es que patronal y sindicatos, empresarios y trabajadores, hablen entre ellos. Puede ser un camino más lento que el decreto-ley de un Gobierno que actúe como dictador benevolente. Pero la experiencia nos dice que es más efectivo.
LO QUE NO SE DICE ES:
Que la fórmula de la Kurzarbeit no funciona, que los empresarios mandan a los trabajadores al Paro sin mas, cuando la medida de la Kurzarbeit no les produce los beneficios deseados. Tampoco dice nada de la desaparición progresiva de la clase media alemana que está menguando, que cada vez hay más gente combrando unos salarios de risa, que ha tenido que están luchando por la imposición de un Salario Mínimo. De la alta temporalidad que existe también en Alemania. Ni de que la combinación de Kurzarbeit, ni Harz IV están dando los resultados deseados, mientras una clase Alta está haciendo sus juegos en la bolsa y sacando tajada de las ayudas de la banca, se están recortando los derechos sociales de tal manera que se han de pagar 10 Euros por visita médica por esa clase media. ESAS SON LAS DERECHAS Y LOS GOBIERNOS DEMO-CRISTIANOS.
La solución está en exigir de una vez por todas que pague más el que más tenga, es decir, que contribuya a la Hacienda Tributaria los que más tienen, no los de siempre, la clase media. Y en todo caso, garantizar la dignidad y la seguridad del trabajador en sus puestos de trabajo.
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